Acné y lácteos

20 de febrero de 2013

Acné y alimentación


En los últimos años, el conocimiento popular puso en boca de muchos mitos sobre las causas del acné juvenil como el consumo de grasas, bollería industrial o chocolate. Distintos estudios llevados a cabo en el Hospital Universitario de Getafe (por Carlos Gonzalez Herrara, jefe de dermatología) y, en el Hospital Universitario Infanta Sofía en Madrid por el dermatólogo Vicente Leis Dosil han concluido que, lo fundamental para prevenir el acné es la alimentación sana y equilibrada y, a su vez han argumentado que en los ensayos no se han mostrados relaciones directas entre el consumo de grasas o chocolates y la aparición de acné.

El acné juvenil aparece entre los 12 y 18 años principalmente causado por el cambio hormonal en la adolescencia. El acné presenta diferentes grados, siendo estos: acné leve, moderado o acné serio o severo. Algunos valoran el acné como simples «granitos» adolescentes pero no llegamos a caer en cuenta de lo importantes que son para un adolescente y su autoestima. Por lo que han sido muchos los dermatólogos que en los últimos años, dada la frecuencia de consultas a este especialista por estas causas, que han estudiado distintos aspectos y factores desencadenantes del acné.

Han sido muchos los estudios e investigaciones sobre la alimentación y el acné, los alimentos y sus beneficios o desventajas para la piel… y, en nexo de unión entre todos ellos reside en el consumo de lácteos. ¿Por qué los lácteos favorecen el acné? Los lácteos tienen un alto índice glucémico, lo que lleva consigo un cambio en los nutrientes que recibe la piel.

En la actualidad cerca del 80% de los adolescentes, debido a los andrógenos generados en esta etapa de pubertad, entre las edades que anteriormente comentábamos padecen acné y, un 3% de los varones mayores de 18 años y 12% de las mujeres adultas también los sufren. Cierto es que para combatir el acné, debemos despedirnos de los azúcares, las grasas y el chocolate, pero sobretodo de los lácteos. Los cambios hormonales son los principales indicadores de estas cifras. Pues, la alteración hormonal durante el embarazo, por ejemplo, incrementan la aparición del acné en mujeres adultas, pues el cuerpo esta sufriendo alteraciones hormonales.

Científica y médicamente este trastorno en la piel es producido por una bacteria anaeróbica que se llama propionibacterium acnés que todos tenemos y, que solo algunos desarrollan de manera más exagerada generando su crecimiento de manera exponencial. Esta bacteria reside en el folículo piloso y, como consecuencia de la facta de oxígeno se inflama y aparecen las pústulas. ¿Qué otros factores ayudan al crecimiento de la bacteria del acné? Pues el polvo, la contaminación atmosférica, el estrés, maquillajes, sudor.. junto con un mal hábito de higiene facial provocan la aparición de «granos», el acné leve. Cuándo se generan «granos» y además nódulos, inflamaciones y algo de dolor en las zonas más inflamadas, comienza la fase de acné medio o incluso severo que debe ser tratado de manera individual a cada paciente con su dermatólogo.

Pero, aunque en diversos estudios se haya planteado como factores relevantes la alimentación e higiene específica de la piel, esta patología dermatológica no sólo depende de esto, sino que el cambio hormonal, las situaciones emocionales… afectan también de manera importante en la aparición y aceleración del acné. Pero hay más factores naturales de la piel que afectan en la producción de espinillas, granos y barros sobre la cara, espalda o pecho (zonas con mayor tendencia, debido a que el sebo generado por las glándulas hace que los poros de la piel se obstruyan y aparezca el acné.

Recomendaciones para reducir y evitar el acné:

  • Alimentación equilibrada. Fundamental seguir una dieta sana y equilibrada, rica en vitaminas y nutrientes, ya que estos favorecen la salud de nuestra piel, la fuerza y ayuda a los cambios naturales que realiza nuestra piel. 
  • Evitar alimentos grasos, en especial, los lácteos
  • Beber mucha agua y estar hidratados favorece la hidratación de la piel y eliminación de toxinas 
  • Uso de vapor de agua. Una práctica natural e ideal para descongestionar los poros que están obstruidos, permitiendo que la piel respire y se oxigene. Además evita que se infecten aquellos poros tapados o espinillas. ¿Cómo conseguir el vapor de agua? Cuándo vayamos a entrar en la ducha abrimos el agua caliente al máximo hasta que el baño quede lleno de vapor, nos duchamos y lavamos bien la cara con un jamón antibacterial, luego nos quedamos en el baño un tiempo para que siga haciendo efecto. 
  • Lavados de guacamole. Hervimos el guacamoles para que quede blando, lo aplicamos en la zona dónde padecemos el acné, dejamos que se seque y, luego retiramos con agua caliente. 
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