Una mousse (término francés) es equivalente en español a una “espuma“. Se prepara a base de clara de huevo montada a punto de nieve (opcionalmente también puede utilizarse crema de leche – nata) batida. Ambas fórmulas permiten darle la típica y atractiva textura de “esponjosidad” a las mousees.
Las más populares y conocidas son las mousses dulces como la mousse de chocolate (ver las recetas de mousse de chocolate) y la mousse de frutas (limón, fresa, frambuesa, naranja, plátano… ) u otras como la mousse de turrón. También la alta cocina ha ido poniendo de moda las mousses saladas como por ejemplo la mousse de espárragos, berenjenas, queso, o la exquisita mousse de salmón.

Es importante tener en cuenta que las mousses caseras se basan en huevo crudo (las yemas cocinadas ligeramente), con lo que hay que tener precaución de consumirlo pronto, y mantenerlo refrigerado

Para hacer una mousse, se procede:

a) Se hace el merengue con las claras de huevo y una pizca de sal.
b) Se prepara una crema base mezclando las yemas con el azúcar o la sal(si es salada). Después se agrega el ingrediente principal triturado (chocolate, frutas o ingredientes salados versduras, pescado, marisco, etc.) y la nata. La mantequilla sólo se utiliza para la mousse de chocolate negro.

El truco perfecto, el secreto de oro es, una vez enfriada un poco, ir incorporando con paciencia, mimo, suavidad, la crema al merengue. Sin prisa, tienes que acariciarla cunado la mezclas, es la forma de preservar la esponjosidad perfecta. Una vez hecho esto, se refrigera antes de servir.

Con esta fórmula base podrás inventar todas las mousses o espumas caseras que desees, dulces o saladas y te saldrán perfectas. Aunque ya tienes muchas ideas en Mis recetas: Recetas de mousse & Recetas de espumas